alquimia

"Cada vez que voy a empezar un grabado al aguafuerte, disfruto cada paso del proceso.  Empiezo por  proteger la parte trasera de la placa de metal para que no tenga contacto con el ácido, para luego lavarla, lijarla y secarla. Seguido, se aplica con rodillo el barniz que me permitirá crear el dibujo.

Para que exista contraste entre el metal y el dibujo, paso al ahumado. En el taller preparamos un mechero con alcohol y esa llama deja el metal totalmente negro. En el momento en que esto sucede, siento como si el fuego le encendiera la vida a la placa... ¡sucede la alquimia!"

Anterior
Anterior

Julio Zadik en Houseguest: Un viaje a la Guatemala de ayer

Siguiente
Siguiente

el ritual de la firma